Cupcakes de Chocolate Blanco & Miel

Hola a todos!

¿Qué tal ha empezado el otoño en vuestras zonas? Aquí en Madrid desde luego que no puede estar lloviendo más, pero también es algo que se agradece, que si no fuera por los días nublados, no sabríamos valorar los días soleados.

Aunque esto poco tiene que ver con la repostería, quería contaros que este domingo conseguí acabar mi primera Media Maratón en Valencia, y digo acabar porque desde luego que a hacer una buena marca no iba. El 10 de septiembre me hice un esguince en una carrera de montaña nocturna en el Pardo (Madrid) y desde entonces no me había vuelto a poner las zapatillas.

Y la verdad que enfrentarme a esta prueba me daba mucho, pero que mucho respeto. Os prometo que la meta la he cruzado llorando porque no me creía que pudiera acabar la carrera.

Pero ahora ya si que vamos a lo que nos interesa, unos Cupcakes que me parecen geniales para esta estación del año. Están hechos a base de chocolate blanco y miel (que me parece un producto muy de estas fechas, porque no se vosotros pero a mi a la mínima que me duele un poquito la garganta me tomo un par de cucharaditas de miel, y oye, tan ricamente) con un frosting de merengue y una decoración muy caramelosa.

Los ingredientes que vamos a utilizar son los siguientes

img_8554

Lo que vamos a empezar a hacer es calentar a fuego medio la leche con el chocolate blanco removiendo poco a poco hasta que éste se disuelva.

img_8513En cuanto veamos que todo el chocolate se ha derretido, retiramos el cazo del fuego y lo colocamos sobre un paño, o sobre otro fuego de la vitro que no tengamos encendido, y dejamos que vaya perdiendo temperatura.

Ahora pondremos el horno a precalentar a 170 grados y llenaremos nuestra bandeja de Cupcakes con las cápsulas que queramos utilizar

img_8514Y ahora ya es cuando nos ponemos manos a la masa, y nunca mejor dicho. Mezclaremos muy bien la mantequilla (que habremos sacado de la nevera como mínimo 30 minutos antes) con el azúcar moreno. A continuación agregaremos los huevos uno a uno, esperando que el primero se integre bien para poder echar el segundo, y así sucesivamente. Al igual que la mantequilla, los huevos deben estar fuera de la nevera un mínimo de 30 minutos antes de utilizarlos en la receta.

Después de añadir el último huevo agregaremos la miel, os aconsejo que utilicéis una miel de buena calidad ya que el sabor cambiará dependiendo de la miel que empleemos, al igual que de todos los productos.

Lo último que haremos será incorporar la harina con la levadura previamente tamizadas

img_8512Y batir a velocidad lenta hasta que veamos se la masa es homogénea, si os da miedo pasaros con el batido en este punto, os aconsejo que lo hagáis a mano con una lengua repostera.

img_8517Hasta aquí llega la dificultad de hacer los bizcochos, que como veis es súper fácil. Ahora lo que hacemos es echar la misma cantidad de masa en cada una de las cápsulas (55 gramos de masa por cápsula está genial) y ya, una vez rellenas las 12 cápsulas las metemos en el horno durante 22 – 24 minutos, antes de sacarlos del horno pinchamos uno con un palillo y si este sale limpio ya los podemos sacar.

img_8519Los dejaremos en la bandeja de Cupcakes entre 7 y 10 minutos, para pasado este tiempo dejar que se enfríen sobre una rejilla.

Los cupcakes los podríamos dejar así, que ya están bien ricos, pero siendo de chocolate blanco y miel ¿cómo podríamos subirlos a categoría de increíbles? eso es, rellenándolos de más miel!

Así es como con la parte de atrás de una boquilla o  con un descorazonador de manzanas haremos un huequito en el centro de nuestros bizcochos

img_8530Para a continuación volver a coger nuestro tarro de miel y rellenar con ella estos huecos.

img_8531Para la decoración de nuestros dulces quise ponerles un moño de merengue suizo, y os puedo prometer que ya estaban preciosos, pero dije ¿y algo así por encima no le quedaría bien?

img_8532Y me lancé a hacer caramelo, algo que en mi vida había hecho, pero como yo soy de la filosofía de el que no arriesga no gana, pues ahí que volví a sacar el azúcar y un poquito de agua y sin quitarle el ojo al caramelo, cuando vi que tenía un color ámbar precioso lo eché sobre una bandeja de horno a la que le había puesto a su vez una lámina de horno de las que utilizamos para hornear galletas. A esta lámina le puse un poco de spray desmoldante (por si acaso el caramelo se pegaba a mi lámina y ¡ya no la podía utilizar más nunca!)

Con muchísimo (pero muchísimo de verdad) cuidado vertí sobre la lámina mi caramelo y alisé y expandí esta capa simplemente moviendo la bandeja (no la lámina) de un lado a otro.

Pasados unos 10 – 15 minutos la placa de caramelo ya estaba perfectamente sólida y para verlo, por Dios no metáis el dedo que como esté caliente perdéis las huellas dactilares, levantamos la lámina y si la placa se separa fácilmente significa que ya la vamos teniendo

img_8540Ahora nos queda lo más desestresante que es nada más y nada menos que romper la placa en mil pedazos

img_8541Para después clavar los que más nos guste en los cupcakes.

img_8542

Espero que os haya gustado la receta y no perdáis un minuto para poneros manos a la obra.

Un bechito,

captura-de-pantalla-2016-10-24-a-las-20-23-22

 

Deja un comentario

no se publicará su dirección de correo electrónico / campos necesarios están marcados *